Taniel Morales

Ya que el mundo adopta un curso delirante,
debemos adoptar sobre él un punto de vista delirante.
Jean Baudrillard

Neodarwinismo

La modernidad como forma de pensamiento que centra su interés en lo nuevo y el progreso, se aplicó a todos los campos del pensamiento humano. En la economía desarrolló el capitalismo y la supervivencia del más hábil, la libre empresa y la industrialización (como método para eficientar la producción); en las artes se produjo una carrera hacia la novedad, novedad que supera todas las formas antiguas, lo nuevo representado por las vanguardias (no hay nada más arcaico que la moda que acaba de pasar); En las ciencias rindió culto al método científico, entendido como un mecanismo perfecto para vencer la ignorancia (el peor de los defectos). Los sistemas deterministas cumplían a la perfección los ideales de la ilustración, ya que permitían prever cómo se desarrollaría el mundo a partir de los datos iniciales (el progreso como tendencia inevitable de la máquina universal).
Para estropear el escenario perfecto que la ilustración prometía, la biología no se dejaba encasillar en los parámetros de la modernidad. Estaba claro que los restos fósiles planteaban la extinción de las especies pero se tenía que encontrar un mecanismo que explicara cómo actuaba la evolución. Este método debía estar guiado por el progreso. El hombre racional debía ser el fin último de la evolución.
Sin embargo si el hombre era el fin último de todo el proceso de la vida, ¿porqué aparecía tan tardíamente en la historia de la tierra y porqué la evolución había gastado tanta energía en crear especies que no ayudaban al surgimiento del hombre?.
En este escenario, Darwin propuso como modelo evolutivo a la selección natural, y pronto fue festejado por los científicos de la época. Sin embargo Darwin nunca pudo vincular inevitablemente la evolución con la idea de progreso.
En la ciencia contemporánea, después del fracaso de la modernidad por la evidencia de la falsedad del progreso humano (segunda guerra mundial) y el surgimiento de la idea de las microhistorias, una nueva teoría Neodarwinista ha rescatado la selección natural dejando a un lado la idea de progreso.
El propósito de este trabajo es aplicar el neodarwinismo a la interpretación de la Historia del Arte.

 

Selección natural. Nichos artísticos

                El 28 de septiembre de 1838 Charles Darwin leía “Ensayo sobre el principio de la Población” de Thomas Malthus. El texto trata sobre la inevitable lucha por los recursos limitados y la consiguiente muerte de los perdedores. Darwin encontró en este sistema la base para su teoría de la selección natural. Al margen de su ejemplar de Malthus, Darwin escribió: “Uno podría decir que existe una fuerza como la de cien mil cuñas que tratan de introducir cualquier tipo de estructura adaptada dentro de los huecos presentes en la economía de la naturaleza, o más bien forzando la aparición de dichos huecos mediante el desalojo de los más débiles”.(1)
En el reducido texto publicado en 1859 “El Origen de las Especies”, Darwin había transformado esta imagen en su versión más conocida: Una superficie con diez mil cuñas afiladas de formas diversas que reciben constantemente fuertes golpes, algunos de los cuales hacen caer algunas cuñas, las cuales son inmediatamente suplantadas por nuevas.
Darwin no estaba totalmente satisfecho con su teoría (prueba de ello es que solo publicó un pequeño extracto de su extenso manuscrito) y dedicó muchos años a buscar de qué manera la evolución de la vida natural estaba vinculada a la idea de progreso, ya que para la Inglaterra de esa época, la idea de progreso era la manera de legitimar el colonialismo y la industrialización.
Si en realidad hubiera “progreso” en el sentido en que toda idea es suplantada por otra mejor, la idea que justifica el colonialismo, “mejorar el estado de los países atrasados”, ya habría sido suplantada por otro discurso mejor, pero la superpotencia actual sigue usando la misma idea trillada para justificar sus invasiones. Del siglo XIX al XXI solo han cambiado los lugares de las “X” y el “I”.
Darwin no pudo encontrar de qué manera el progreso debía ser una consecuencia inevitable de la selección natural. La evolución se trata de una competencia por los espacios, nuevos espacios generan nuevas especies. Especies mejor adaptadas, pero no por ello mejores.

Nichos compartidos.

Si Darwin se inspiró en Malthus para inventar su mecanismo evolutivo, es junto regresar el método a las teorías sociales. En el terreno del arte podemos encontrar que un mismo nicho es ocupado por diferentes actividades. El Acto Escénico por ejemplo, concibiendo el nicho del Acto Escénico como un acto artístico que se desarrolla con público en un espacio físico y que involucra la presencia de cuerpos humanos.
Podemos encontrar en este nicho actividades artísticas distintas como el teatro, la danza, la música y las artes visuales (el performance, acciones, happenings).
Los espacios ecológicos condicionan ciertas características en las especies que los habitan y así podemos entender porqué aves, murciélagos, insectos y pterodáctilos comparten ciertas características (diseños semejantes de alas y formas aerodinámicas). Todos ocupan el mismo nicho ecológico (el aire). Sin embargo, lo interesante son sus diferencias, de plumas a membranas de piel o melanina.
El punto importante es que las aves no representan una mejora a los pterodáctilos. Son dos maneras distintas de resolver el vuelo. De la misma manera las diferentes disciplinas que trabajan el Acto Escénico, simplemente no pueden ser insertadas en una escala de valor, ya que pertenecen a diferentes planes evolutivos que trabajan diferentes problemáticas artísticas. Sin embargo comparten algunas convenciones y por supuesto se mezclan en algunos casos interesantes.
Esto último debido, para seguir la analogía entre arte y selección natural, a que el método reproductivo de las artes no está limitado por la necesidad de compatibilidad genética. Las artes del siglo XX inauguran la experimentación genética (adelantándose por un siglo a los transgénicos) y se recrean en la mutación y la hibridación. La multidisciplinariedad como mecanismo reproductivo de las artes (no solo contemplando diferentes disciplinas artísticas, sino de cualquier índole del conocimiento humano: ciencia física, química, antropología, sociología, etc.).
La invasión del nicho del Acto Escénico por disciplinas antes ajenas a los escenarios (las artes visuales) y a la vez, la búsqueda de nuevos espacios (nichos) escénicos fuera de los teatros y salas de concierto (el teatro y la danza invadiendo museos, edificios, ciudades) debe ser entendida como las inevitables “cuñas” darwinianas que toman el lugar de las que se caen.
Para ello hay que buscar los estados de crisis en las artes escénicas y en las artes visuales que ocasionaron la migración de “especies” a nuevos nichos artísticos.

 

Dos ejemplos. Danza. Teatro.

Trisha Brown.

En la Danza la crisis fue ocasionada por la necesidad de liberar al cuerpo del estricto lenguaje que la danza clásica y neoclásica imponía al cuerpo. Los movimientos “permitidos” eran solo una parte muy pequeña de las posibilidades del cuerpo. Trisha Brown entre otros bailarines, empezó a experimentar en la Judson Church en Nueva York con la forma en que el cuerpo reacciona ante diferentes estímulos. Pretendía que la respuesta del cuerpo fuera “natural”, así que empezó a jugar con el movimiento en condiciones más cercanas a la realidad.
Hizo una serie de ejercicios subiendo y bajando escaleras (creación de un nuevo espacio escénico) y experimentó con el equilibrio en espacios desequilibrados.

 

Antonin Artaud.

En 1948 Antonin Artaud propone “el teatro de la crueldad”. Para Artaud, al teatro se le ha hecho hacer siempre aquello para lo que no estaba hecho: “No está dicha la última palabra sobre el hombre... El teatro no se ha hecho nunca para describirnos al hombre y lo que éste hace...”(2). Para Artaud el teatro no debe representar nada más que lo que es.
“En vez de asistir en textos que se consideran definitivos y sagrados importa ante todo romper la sujeción del teatro al texto, y recobrar la noción de un especie de lenguaje único a medio camino entre le gesto y el pensamiento. (…) Se trata, pues, para el teatro, de crear una metafísica de la palabra, del gesto, de la expresión para rescatarlo de su servidumbre a la psicología y a los intereses humanos”. (3).

Artaud estaba muy conciente de la imposibilidad de suprimir por completo la palabra o lenguajes ajenos al teatro, como la música, la mímica o la escenografía, pero pensaba que había que darle a todos estos elementos una importancia tal que no favorezca a un arte en particular. Por ejemplo afirma en su manifiesto “No se trata de suprimir la palabra hablada, sino de dar aproximadamente a las palabras la importancia que tienen en los sueños”.
Con referencia al espacio teatral, Artaud afirma:
De modo que, abandonando las salas de teatro actuales, tomaremos un cobertizo o una granja cualesquiera, que modificaremos según los procedimientos que han culminado en la arquitectura de ciertas iglesias, de ciertos lugares sagrados y de ciertos templos del Tíbet Superior. En el interior de esa construcción prevalecerán ciertas proporciones de altura y profundidad. Cerrarán la sala cuatro muros sin ningún adorno, y el público estará sentado en medio de la sala, abajo, en sillas móviles, que le permitirán seguir el espectáculo que se ofrezca a su alrededor. En efecto, la ausencia de escena en el sentido ordinario de la palabra invitará a la acción a desplegarse en los cuatro ángulos de la sala.
Así, Artaud recurre a nuevos “nichos teatrales” a causa de la profunda significación que las salas convencionales tienen.

Nuevos Nichos.

CINE.

Es interesante lo que sucede cuando surge un nuevo nicho. En la evolución de la vida en la tierra por ejemplo, la conquista de la tierra firme abrió nuevas posibilidades para el desarrollo de nuevas especies. En un principio fueron las plantas las que consiguieron salir del agua. Al invadir la tierra, cambiaron la geografía y abrieron la posibilidad a que otras formas vivientes ocuparan las nuevas oportunidades de alimento. Después animales diseñados para vivir en el agua empezaron a habitar la tierra y poco a poco fueron adaptando sus órganos a la vida en el aire. Los anfibios empezaron la transición a la tierra. Con el paso del tiempo se llegaron a especializar tanto que dieron lugar a nuevos formas de vida totalmente diferentes.
La historia del cine plantea una evolución similar.
“Oficialmente” el cine nace el 28 de diciembre de 1895 cuando los hermanos Lumière mostraron sus películas a los espectadores del Salon Indien de París. Un nuevo nicho para el arte se estaba preparando. Al principio sirve solo para causar un efecto. Se presenta "La llegada de un tren a la estación de Ciotat", en la cual un tren va directamente hacia los espectadores, sin mayor trama, sin personajes. Las primeras películas eran hechas sobre momentos cotidianos, sobre la vida laboral o familiar. Solo la reafirmación de la conquista de un nuevo medio.
Georges Méliès originalmente era mago. Su transición al cine puede ser vista como la invasión de un organismo a un nuevo nicho. Es interesante que los recursos que había desarrollado en su antigua profesión (la magia) son justamente los recursos que al trasladar al cine, le dan un nuevo lenguaje. En "Viaje a la Luna" (1902) y "Viaje a través de lo imposible" (1904) Méliès explora diferentes trucos en el cine. Uno de los más habituales era hacer desaparecer cosas o hacerlas aparecer de nuevo. Otros eran la sobreimpresión de una imagen sobre otra, las dobles exposiciones o el uso de maquetas.
Ante la ausencia de un lenguaje cinematográfico, el cine utiliza la forma narrativa del teatro de carpa, pero por las características mudas del cine de aquella época, debe transformar su narrativa y empieza la creación de un lenguaje cinematográfico.
Los primeros organismos marinos que al salir a la tierra se enfrentan con la terrible fuerza de la gravedad, deben utilizar lo que tienen (extremidades en forma de aletas aerodinámicas) para sobrevivir. Poco a poco éstas se convertirán en las extremidades terrestres. Las bolsas de aire que algunos animales usaban en el agua para subir y bajar, de pronto representan una gran ventaja al usarlas para filtrar aire a través de las branquias y los primeros pulmones empiezan a respirar.
El cine mudo se ve en la necesidad de recurrir a rótulos escritos intercalados entre las diferentes escenas. Eso planteo la posibilidad de la sinapsis del lenguaje cinematográficos. Dos escenas continuas pueden representar momentos muy lejanos en el tiempo.
Fue natural que músicos ocuparan este nuevo nicho y pronto, se empezó a tocar piano en las salas donde se exhibían las películas. Esto ocasionó que las bodegas fueran reemplazadas por elegantes salones como salas cinematográficas y las clases dominantes empezaron a asistir a las representaciones, antes populares, de cine. Para este nuevo público, se comenzaron a realizar películas más cultas. Los Films d'Art en Francia, eran películas basadas en obras literarias donde actuaban actores famosos del teatro, y con ello, especies diferentes, como los actores y los escritores, ocuparon el nuevo nicho del cine.
Rápidamente llegan los depredadores que darán dinamismo a la nueva ecología cinematográfica. Con el fin de monopolizar el mercado cinematográfico y acabar con sus competidores, Edison envía a sus abogados contra los explotadores de aparatos cinematográficos. Se trata de la guerra de las patentes (1897-1906) que, después de una época de procesos, clausuras de salas, confiscación de aparatos y momentos de violencia, da la victoria a Edison. Los productores independientes incapaces de competir contra el monopolio neoyorquino de Edison, marchan al lejano Oeste y fundan Hollywood.

Art.net

Desde los años sesentas (aunque en realidad las primeras teorías de la información y el desarrollo de las primeras computadoras data de los cuarentas) y más popularmente desde los ochentas con el surgimiento de Internet y el abaratamiento de las computadoras, estamos viviendo el nacimiento de un nuevo nicho para el arte. El ciber espacio y los formatos de computadora.
La manera en que la aparición de este nuevo medio ha ocasionado el cambio de rumbo de artistas de diversas disciplinas, recuerda en gran medida la aparición del cine y de la fotografía.
Se esperaría un inicio donde simplemente se traslade al formato digital antiguas formas artísticas (pintura, música, cine, televisión) para ir explorando y estableciendo un lenguaje nativo de los medios digitales.
Tal vez una de las características que puedan darle forma a esta narrativa nueva, sea el hipertexto y la narrativa paralela. A través de los vínculos, es posible hacer una historia con diferentes “capítulos”, donde ninguno de ellos tenga más peso que otro. El usuario puede decidir hacia dónde va “su” historia, creando un recorrido único no previsto por el autor. En cierta forma, el espectador se convierte en coautor.
Gracias a las posibilidades de la computadora y más específicamente del internet, se puede crear una compleja relación de personajes (juegos de roll), donde cada usuario decida cuál es personaje principal y cuáles son secundarios, de tal manera que las microhistorias se vuelvan un universo narrativo a explorar, llegando a un límite donde el público mismo sostenga un espectáculo sin la necesidad de un autor (si no es que ya sucede, tal vez los chats puedan ser vistos como ciberliteratura en tiempo real que es creada por el mismo usuario).

 

Diversidad.

¿De qué modo la lucha por la existencia… actúa sobre la variación? ¿Puede aplicarse en manos de la naturaleza el principio de selección, que hemos visto tan poderoso en manos del hombre? Creo que veremos cómo se puede actuar con mayor eficacia. Pensemos en el número infinito de ligeras nuevas variaciones y diferencias individuales que se realizan en nuestras producciones domésticas, y, aunque en grado menor, en las que acontecen en la naturaleza; como también en la fuerza de la tendencia hereditaria. Puede decirse con toda verdad que en la domesticación el organismo entero se hace hasta cierto punto plástico.
Charles Darwin. Capítulo IV, El Origen de las Especies

Uno de los mecanismos más interesantes de la evolución es la diversificación de las especies. Lo desconcertante de la diferenciación, es que no se puede comprender en toda su extensión solo tomando en cuenta el aislamiento y la especialización generada por el cambio de entorno.
Aparentemente mucho detalles de las variaciones de las especies son gratuitos, o sucede a menudo que el desarrollo de un nuevo órgano o característica fisiológica antecede al uso que se le dará. Tal pareciera que el fin segrega sus medios, o se trata de un mecanismo poderoso que es moldeado por la selección natural.
Sin embargo la variación tiene un papel muy importante cuando se ve a mayor escala la evolución de los sistemas. Organismos que tienen “solo lo necesario” son más vulnerables a no sobrevivir cualquier cambio en el entorno. La variación trabaja sobre lo superficial, que al ocurrir un cambio drástico en el ambiente, puede convertirse en la diferencia que permite la supervivencia. Así, es la variación la responsable de las especies a largo plazo.
En el caso del arte eso es muy claro. Las modas y las políticas culturales son el ambiente en el que deben sobrevivir las expresiones culturales. Un cambio de política puede hacer desaparecer a los autores que no tienen la suficiente variabilidad como para adaptarse al nuevo entorno.
La preferencia que los espacios culturales de finales de los noventas en México dieron por la instalación y el performance (X-teresa, Carrillo Gil, La panadería, Sala de Arte Público Sequeiros, Tamayo) hicieron que las nuevas generaciones tengan una proporción menos grande de pintores, y espacios de pintura que en los ochenta gozaron de gran presencia (como la Quiñonera o el Salón de los Aztecas), dejaron prácticamente de existir.
Habría que hacer un estudio minucioso acerca de cómo los sexenios y las políticas culturales de cada gobierno han influido en la población de artistas y sus tendencias.

 

 

  1. Gould, Stephen Jay. Ocho Cerditos. Tr. Oriol Canals, Crítica, Barcelona, 1994.
  2. Derrida, Jacques. “Teatro de la Crueldad y La Clausura de la Representación”. La escritura y la diferencia Tr. Patricio Peñalver. Anthropos, Barcelona, 1989, pp. 318-343.
  3. Artaud, Antonin. Teatro de la Crueldad. Primer Manifiesto. 1932.

 

Bibliografía.
Monord, Jacques. El Azar y la Necesidad. Tr. Francisco Ferrer lerín, Tusquets Editores, Barcelona, 1981.
Kauffman, Stuard. Investigaciones, complejidad y autoorganización. Tr. Luis Enrique de Juan, Tusquets Editores, Barcelona, 2003.
Murria, janet H. Hamlet en la Holocubierta. Tr. Susana Pajares, Paidos, Barcelona 1998.
Stewart, ian. De aquí al Infinito. Drakontos, barcelona, 1996.

 

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